Roberto Emilio Orozco Mena

Querida prima:

A veces es difícil poner en palabras todo lo que significa una persona en nuestra vida, pero hoy quiero intentarlo.

Te conozco desde que éramos niños, desde aquellos días en los que viví un tiempo con mis abuelos. Aunque la vida nos llevó por caminos distintos y pasamos mucho tiempo sin convivir, cuando nos reencontramos de grandes fue como si la confianza siempre hubiera estado ahí.

He sido testigo de la mujer fuerte en la que te has convertido. Te vi luchar por tus sueños, terminar tu carrera y seguir a tu corazón hasta encontrar una carrera más que te sigue apasionando y que complementa todo lo que ya habías construido. Además, descubriste un nuevo gusto por la cocina, una pasión que has abrazado con dedicación y amor. Eso siempre lo he admirado de ti: nunca has tenido miedo de seguir aquello que realmente te hace feliz.

También he conocido de cerca tus alegrías, tus desamores y cada una de las historias que marcaron tu camino. Siempre has estado ahí para escucharme cuando lo he necesitado, y espero haber podido hacer lo mismo por ti. Más que primos, hemos sido amigos y confidentes.

Hoy la vida te sonríe de una manera muy especial. Me llena de felicidad saber que encontraste a la persona indicada y que este 22 de agosto comenzarás una nueva etapa. Aunque la distancia no me permitirá estar contigo en este día tan especial, quiero que sepas que mi corazón estará con ustedes celebrando este gran momento.

Les deseo un matrimonio lleno de amor, respeto, paciencia, complicidad y muchísimas alegrías. Que nunca dejen de elegirse todos los días y que construyan un hogar lleno de momentos inolvidables.

Te quiero mucho y siempre podrás contar conmigo, sin importar los kilómetros que nos separen. Desde Costa Rica estaré celebrando tu felicidad y deseándote lo mejor, hoy y siempre.

Con mucho cariño,

Tu primo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *